A medida que la violencia continúa escalando en la región, Líbano vuelve a encontrarse profundamente afectado. Las tensiones reactivadas y los enfrentamientos armados están obligando a las familias a huir, afectando a las comunidades y poniendo a las personas más vulnerables en un riesgo aún mayor. En momentos como estos, el coste del conflicto lo paga la población —niños y niñas, padres, madres y personas mayores— cuyas vidas se ven repentinamente trastocadas.
En este contexto, el llamado a la paz no es abstracto. Es urgente.
Como ha afirmado el Papa León XIV, la paz requiere valentía, diálogo y un compromiso firme con la reconciliación. No es simplemente la ausencia de violencia, sino la elección activa de buscar la justicia y proteger la dignidad humana. Las soluciones duraderas a los conflictos sólo pueden construirse sobre el diálogo y el entendimiento mutuo. Sin paz, los ciclos de desplazamiento y sufrimiento continuarán agravándose.
RESPUESTA RÁPIDA ANTE LA EMERGENCIA
Desde Entreculturas y Alboan, como parte de la Red Xavier y junto a Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), estamos presentes en Líbano, acompañando a las comunidades directamente afectadas por esta inestabilidad.
En las primeras horas tras la escalada del conflicto, JRS Líbano abrió un refugio de emergencia para trabajadores migrantes desplazados en la iglesia de San José (jesuita) en Monnot, Beirut. Durante muchos años, la iglesia ha sido un espacio seguro para las comunidades migrantes gracias a la labor del Centro de Migrantes Arrupe. A medida que el conflicto se intensificaba, los trabajadores migrantes que huían de zonas como el sur del Líbano y los suburbios del sur de Beirut comenzaron a acudir a la iglesia en busca de seguridad. Los trabajadores migrantes no pueden acceder a los albergues públicos, que priorizan principalmente a los libaneses desplazados y con frecuencia cierran sus puertas a los no libaneses incluso antes de alcanzar su capacidad máxima. Por ello, muchos migrantes dependen de espacios comunitarios como iglesias o redes informales para encontrar refugio. Actualmente, la iglesia acoge a unos 200 trabajadores migrantes desplazados, proporcionándoles un lugar seguro donde alojarse, asistencia básica y protección durante esta crisis.
Al mismo tiempo, el conflicto también ha generado necesidades urgentes entre las familias libanesas desplazadas. Muchas familias que huyeron del sur, de los suburbios del sur de Beirut y de algunas zonas de Bekaa, dejaron sus hogares con muy pocas pertenencias y ahora se alojan en albergues superpoblados o apartamentos compartidos. Muchas tienen dificultades para acceder a alimentos, artículos de higiene y otras necesidades básicas. En respuesta, JRS Líbano está planificando la distribución de canastas de alimentos y artículos esenciales no alimentarios para las personas libanesas desplazadas internamente en las zonas donde ya trabajamos, incluyendo Beirut-Monte Líbano (Bourj Hammoud), Bekaa Central (Bar Elias) y Baalbek.
Dichas canastas incluyen:
- Comidas diarias para garantizar el acceso constante a los alimentos.
- Ropa de cama esencial, como colchones, almohadas y mantas.
- Kits de higiene que se distribuyen regularmente para facilitar el cuidado personal.
- Artículos para bebés, como leche y pañales para familias con niños pequeños.
Nuestro compromiso es claro: estar junto a quienes se ven obligados a huir y garantizar que nadie haga frente a esta crisis en soledad.
La paz sigue siendo el único camino viable. Hasta que se garantice, continuaremos acompañando a quienes sufren su ausencia.





