A medida que la violencia continúa escalando en la región, Líbano vuelve a encontrarse profundamente afectado. Las tensiones reactivadas y los enfrentamientos armados están obligando a las familias a huir, afectando a las comunidades y poniendo a las personas más vulnerables en un riesgo aún mayor. En momentos como estos, el coste del conflicto lo paga la población —niños y niñas, padres, madres y personas mayores— cuyas vidas se ven repentinamente trastocadas.
En este contexto, el llamado a la paz no es abstracto. Es urgente.
Como ha afirmado el Papa León XIV, la paz requiere valentía, diálogo y un compromiso firme con la reconciliación. No es simplemente la ausencia de violencia, sino la elección activa de buscar la justicia y proteger la dignidad humana. Las soluciones duraderas a los conflictos sólo pueden construirse sobre el diálogo y el entendimiento mutuo. Sin paz, los ciclos de desplazamiento y sufrimiento continuarán agravándose.
Desde Entreculturas y Alboan, como parte de la Red Xavier y junto a Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), estamos presentes en Líbano, acompañando a las comunidades directamente afectadas por esta inestabilidad. Estando allí, ya hemos comenzado a responder a la emergencia actual. JRS Líbano ha abierto las puertas de nuestros centros para acoger a las personas desplazadas por la violencia, proporcionando espacios seguros, asistencia básica y apoyo continuo a las familias que lo necesitan. Se están ofreciendo servicios de protección y apoyo a la salud mental y psicosocial ya que el impacto del conflicto en curso sobre la salud mental es significativo y probablemente tendrá consecuencias duraderas. Junto al JRS estamos igualmente monitorizando la situación para acompañar también a personas afectadas en la región.
Nuestro compromiso es claro: estar junto a quienes se ven obligados a huir y garantizar que nadie haga frente a esta crisis en soledad.
La paz sigue siendo el único camino viable. Hasta que se garantice, continuaremos acompañando a quienes sufren su ausencia.





