La escalada de violencia en Oriente Medio sigue afectando a millones de personas en toda la región. Los ataques y enfrentamientos armados han provocado nuevas víctimas civiles, destrucción y desplazamientos forzados. Millones de personas ya se han visto obligadas a abandonar sus hogares, dejando atrás sus vidas en busca de seguridad.
Una vez más, son las comunidades quienes pagan el precio más alto: niños y niñas, familias enteras y personas mayores que quedan atrapadas en el fuego cruzado, obligadas a huir o a sobrevivir en contextos de enorme inseguridad.
En medio de esta escalada regional, Líbano sigue siendo uno de los países más afectados. Más de un 1,2 millones de personas se han visto obligadas a desplazarse dentro del país a causa de los bombardeos y la violencia, agravando aún más una crisis humanitaria ya profunda. La destrucción de infraestructuras y el desplazamiento forzado están afectando a comunidades enteras y poniendo a las personas más vulnerables en un riesgo extremo.
En este contexto, el llamado a la paz no es abstracto. Es urgente.
Como ha afirmado el Papa León XIV, la paz requiere valentía, diálogo y un compromiso firme con la reconciliación. No es simplemente la ausencia de violencia, sino la elección activa de buscar la justicia y proteger la dignidad humana. Las soluciones duraderas a los conflictos sólo pueden construirse sobre el diálogo y el entendimiento mutuo. Sin paz, los ciclos de desplazamiento y sufrimiento continuarán agravándose.
RESPUESTA RÁPIDA ANTE LA EMERGENCIA
Desde Entreculturas y Alboan, como parte de la Red Xavier y junto a Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), estamos presentes en Líbano, acompañando a las comunidades directamente afectadas por esta inestabilidad.
Desde la intensificación del conflicto, JRS Líbano ha puesto en marcha una respuesta de emergencia para acompañar a las personas desplazadas dentro y fuera de Beirut.
Uno de los principales espacios de acogida ha sido el refugio habilitado en la iglesia de San José (jesuita), en Monnot, Beirut, un lugar históricamente seguro para comunidades migrantes gracias a la labor del Centro de Migrantes Arrupe. Actualmente, el refugio acoge a cerca de 200 personas desplazadas, en su mayoría trabajadores migrantes y personas refugiadas que han huido del sur del Líbano y de los suburbios del sur de Beirut.
Además de ofrecer alojamiento seguro, JRS está proporcionando alimentación, atención médica, acompañamiento psicosocial, asistencia legal y actividades de protección para la infancia. Desde la apertura del refugio, se han distribuido más de 20.000 comidas, cientos de kits de higiene, alimentos, mantas y artículos de primera necesidad, así como atención médica y apoyo emocional a las personas acogidas.
La respuesta también se ha extendido fuera del refugio: JRS está acompañando a familias desplazadas en 19 albergues colectivos en Beirut y el valle de la Bekaa, alcanzando ya a más de 2.200 personas con ayuda humanitaria y servicios de protección.
Nuestro compromiso es claro: estar junto a quienes se ven obligados a huir y garantizar que nadie haga frente a esta crisis en soledad.
La paz sigue siendo el único camino viable. Hasta que se garantice, continuaremos acompañando a quienes sufren su ausencia.





